Crees que es un juego.
No lo es.
Un hombre.
Un insecto.
Un enfrentamiento.
Entre el control… y el instinto.
El as de trébol no comienza nada.
Lo revela.
Lo que huyes.
Lo que te domina.
Lo que te niegas a mirar de frente.
Hoy ya no tienes excusa.
O retrocedes.
O te conviertes.
El verdadero campo de juego eres tú.
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